Chau carnavales
Pese a que en las calles personajes patéticos de cuello y corbata impiden -desde sus sillones ediles- con violencia que la gente se reuna y pueda desarrollar actividades artísticas, culturas o hasta deportivas, existen espacios como la Casa del Auxilio donde podemos pasarla bien, disfrutar como se debe de los carnavales, compartir e integrarnos gracias a la amistad y la música.
El sábado fue un claro ejemplo. Nos vacilamos como mierda gracias a ustedes. Fue un fiestón. Hasta ahora nos duele el esqueleto. Y bueno, que continúe la fiesta y como recordar es volver a vivir (algunas varias veces), evoquemos aquella noche del 27 de febrero.
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